El cambio de rol de los «Padres Suzuki»

Hace unas semanas os hablábamos sobre el cambio de rol de nuestros alumnos Suzuki dentro del grupo a medida que avanzan en su aprendizaje instrumental. Como ya sabéis, en nuestras clases los padres estáis presentes y aprendéis el instrumento junto a ellos.  Según pasan los años, vuestro rol dentro de la clase y en la práctica en casa, también se va modificando.

A medida que se hacen mayores, su independencia aumenta y necesitan vuestro apoyo de manera diferente. Para que os hagáis una idea, os hablamos de tres roles que váis a desempeñar como «Padres Suzuki»

El PARTICIPADOR

Cuando un niño se inicia en su aprendizaje instrumental a una edad temprana (a partir de los 3 años), necesita que el adulto que lo acompaña a sus clases aprenda a tocar el instrumento junto a él. Los padres son el principal referente del pequeño en todo lo que aprende en su vida. Son el ejemplo que ellos quieren imitar y a todos les gusta pasar tiempo con ellos. Así, jugando juntos  conseguiremos que puedan desarrollar el amor por la música con los beneficios que va a aportarles a lo largo de su vida.

En clase explicamos cómo, por qué y para qué se hacemos las actividades. De esta manera el padre podrá ser luego el profesor en casa siguiendo las indicaciones de cada semana. Es un elemento fundamental en el aula, ya que su ayuda y colaboración es indispensable para poder progresar.

El apuntador

A medida que pasa el tiempo, el padre pasa a tener un papel más pasivo. Puede por supuesto seguir tocando el instrumento, aunque llega un punto en el que el niño avanza más rápido y en es entonces cuando algunos deciden continuar únicamente con la labor de apuntar el trabajo para casa y no tanto la de tocar. Sigue siendo una pieza clave, puesto que sigue recibiendo instrucciones del profesor y continua siendo el profesor-ayudante en casa.

El observador

Con los años, el padre va cediendo responsabilidades. Pasa a ser el encargado de animar a su hijo a tocar en casa. Aunque ya no esté guiando ese estudio, sigue formando parte de su vida musical. Al igual que ocurre en otros aspectos de la vida cotidiana, cada vez su intervención es menor. Pasa a ser la figura de apoyo que ayuda a superar los posibles baches a lo largo del camino y que disfruta viendo a su hijo avanzar.

No hay un tiempo marcado para ir cambiando de rol. Cada familia y cada niño son diferentes y tienen distintas necesidades a lo largo de su aprendizaje. Al igual que respetamos las distintas fases por las que va pasando el niño con respecto al instrumento, respetamos en qué medida  y de qué manera necesita a sus padres para ser progresivamente más independiente.

Muchos padres siguen aprendiendo con la flauta travesera y tocan con ellos en casa cuando  son más mayores. Son dos compañeros musicales y eso, ¡no nos puede llenar más de alegría!

 

¿Cuándo pasar a la siguiente pieza del repertorio?

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El repertorio Suzuki está muy organizado: cada instrumento tiene su metodología adaptada, su formación específica para el profesorado y sus propios libros. En el caso de la flauta contamos con 12 volúmenes que recogen el aprendizaje del instrumento desde los primeros soplidos hasta el nivel profesional.

El volumen 1, con el que inician el aprendizaje nuestros alumnos, supone una evolución técnica y de madurez musical muy grande para ellos: consta de 17 piezas, siendo la primera la popular canción Mary tiene un corderín y la última la Bourré de Handel, por lo que comienzan aprendiendo canciones infantiles y lo terminan interpretando piezas complejas y de calidad musical.

Todos los niños Suzuki van aprendiendo las mismas piezas, lo que facilita que desde el primer día de clase puedan tocar en grupo, aprender del compañero e incluso compartirlo también con alumnos de otros instrumentos en conciertos, cursos y eventos especiales.

Cada pieza del repertorio Suzuki tiene varias etapas de aprendizaje:

Trabajo previo:

Antes de abordar el trabajo propio de una pieza, vamos practicando su «teaching point»: aquel aspecto musical que va a costar un poco más al niño por ser novedad o de mayor dificultad con respecto a lo anterior. Esto también va a suponer un avance técnico para el alumno, así como en el propio repertorio, ya que los libros Suzuki están pensados para que haya escalones periódicos de dificultad que tienen su recompensa en varias piezas sucesivas de las mismas características, de manera que el alumno alterna la dificultad con el disfrute de haber realizado ese esfuerzo.

Trabajo propio de la pieza: 

Trabajaremos de muy diversas maneras para llegar a controlar la pieza e interpretarla de memoria con su acompañamiento y en concierto: cantándola con su letra, cantándola con sus notas, representando las notas con partes del cuerpo, dramatizando la estructura de la canción con una historia, pintando símbolos para sus notas o para las partes de la historia, acompañándola con percusión, con el piano, haciendo juegos…

Después de la primera fase en que cantamos las notas de la canción como una «segunda letra», el alumno alcanza madurez en la pieza: la entiende y controla en cuanto a alturas, estructura, memorización, etc. Es en ese momento cuando podremos empezar el trabajo previo de la siguiente pieza, terminando simultáneamente de perfeccionar ésta.

Trabajo de repaso:

Este paso también es importante. El repaso de todas las piezas aprendidas debe ser constante y nos sirve tanto para dar ejemplo a otros compañeros, como para aprender cuando tocamos solos: por ejemplo, para ejercitar nuestra memoria o para darnos cuenta de que hemos mejorado la calidad de nuestro sonido, el control del aire, o la velocidad de los dedos…

Al igual que ocurre en el resto de nuestras clases, este aprendizaje se lleva a cabo siempre desde un punto de vista positivo, evitando cualquier tipo de competitividad y buscando que cada niño disfrute de la música y aprenda según sus necesidades, a su propio ritmo.

Nursery Rhymes, el inglés más natural y musical para los peques

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¿Qué son las nursery rhymes?

Se trata de poemas y canciones tradicionales propias de países cuyo principal idioma es el inglés. Muchas de las más famosas tienen su origen en Reino Unido y han llegado hasta nosotros como una de las actividades que debemos incluir en la formación de nuestros pequeños para potenciar el aprendizaje del inglés de forma natural.

Un buen número de ellas son muy populares y conocidas por todos. Por ejemplo, ¿quién no sería capaz de tararear Old MacDonald Had a Farm o Twinkle Twinkle Little Star? Estas son de las más famosas, junto con Wheels on the Bus, Incy Wincy Spider, Humpty Dumpty, Row your Boat, y muchas más…

¿Por qué son beneficiosas en el desarrollo de los niños?

  • A través del oído potenciamos su capacidad auditiva en inglés. De esta manera lo incluyen de forma natural y progresivamente se van familiarizando con el vocabulario.
  • Al escucharlas, los niños ya desde bebés perciben la cadencia propia del idioma. Escuchan los sonidos que forman las distintas palabras de forma que asimilan la fonética, tan importante para el posterior aprendizaje de la lectura.
  • Estas canciones son relativamente fáciles de recordar y aprender gracias a que suelen ser cortas o tienen textos repetitivos. Esto les incita a hablar y cantar e intentar repetir palabras que escuchan.

¿Cómo las practicamos?

¡Nos ofrecen muchas posibilidades! Pueden interpretarse representando la historia que cuentan, tanto nosotros mismos convirtiéndonos en actores como a través de marionetas, juguetes u objetos. También se pueden bailar, cantar, dramatizar con juegos de dedos, con percusión corporal y una infinidad de recusos. El único límite será nuestra imaginación…

En nuestras clases las experimentamos en grupo y los papás y mamás se llevan muchas ideas para poder repetirlas en casa, pero a su vez siempre os animamos a que seáis creativos y busquéis distintas opciones que os gusten.

Para que escuchéis una Nursery Rhyme os dejamos un vídeo de ejemplo, aunque nosotras nunca utilizamos material audiovisual en clase. Basamos el aprendizaje en la experimentación corporal y auditiva, potenciando las capacidades de nuestros niños de la forma más completa y activa posible.

¡A divertirse con Nursery Rhymes, aprendiendo inglés y música al mismo tiempo!

 

Cursos de Flauta Suzuki para este verano

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Los cursos de verano son siempre un buen momento para disfrutar de la música y avanzar en nuestro aprendizaje: nos sirven para repasar, aprender, motivarnos y y reforzar lo que haya que trabajar técnicamente durante el verano. Son recomendables para los alumnos más pequeñitos y sus familias tanto como para jóvenes o adultos que estudien música profesionalmente. El verano es largo, ¡pueden ser hasta tres meses sin clase!

Algunos aspectos que siempre se refuerzan en los cursos de verano son:

  • Aumentar la motivación: durante los días del curso absorvemos de manera muy intensa estímulos musicales, ya que pasamos muchas más horas de lo normal escuchando y haciendo música. Además de nuestras clases individual y grupal de flauta, donde conoceremos a nuevos compañeros, cada día escuchamos conciertos de otros, tocamos en grupos más numerosos o nos acercamos a instrumentos distintos al nuestro…
  • Avanzar en nuestro aprendizaje: ya sea con nuestro profe habitual o con otro (es muy positivo conocer y dar clase esporádicamente con distintos profes), recibiremos en el curso otro punto de vista y buenos consejos, y llevaremos a cabo una práctica intensa que supone un empujón en nuestra técnica o repertorio.
  • Hacer amigos de música: una parte esencial del curso de verano es el tiempo que invertimos en socializar y conocer a nuevos compañeros u otras familias. Con estos amigos nos entendemos muy bien en muchos sentidos, porque compartimos algo tan importante como es la práctica musical.
  • Asociar la música también con momentos lúdicos: en los cursos de verano casi siempre se realizan otras actividades extra además de las musicales, guiadas por monitores de tiempo libre y profesores de otras áreas (clases de baile, excursiones, talleres artísticos, etc.).
  • Compartir con el resto de la familia la experiencia musical: muchas veces es sólo uno de los padres o adultos cercanos al niño quien le acompaña en sus clases y aprendizaje regular, y los cursos de verano pueden suponer unos días donde compartirlo con los otros miembros de la familia, tanto adultos como hermanos mayores o pequeños, que a su vez pueden recibir sus clases de estimulación musical también allí mismo.

Las profesoras de Little Musical Steps aprovechamos para informaros de dos cursos que llevaremos a cabo este verano de 2016:

Música en la Vera, en Jarandilla de la Vera (Extremadura). Curso Suzuki
Fechas: 24-29 junio
Profesora de flauta: Laura Martín

Curso de Flauta Teodoro Valdovinos, en Chera (Valencia). No es un curso Suzuki, pero una de las profesoras asistentes es Laura Dudley, por lo que podrían darse también clases Suzuki.
Fechas: 17-23 julio
Profesores de flauta: nueve profesores de flauta en total, entre ellos Laura Dudley.

El Curso Nacional Suzuki, que se celebra en Mollina (Málaga) entre el 25 y el 30 julio, tiene todavía la inscripción abierta aunque el alojamiento del centro donde se realiza ya está completo. La profesora de flauta Suzuki allí será Karen Lavie.

Os animamos a buscar el curso que os venga mejor para que los niños aprendan, compartan y disfruten… ¡Y vuelvan a casa con muchas ganas de tocar!

 

¡La flauta travesera necesita que la cuides!

¡Qué importante es cuidar nuestro instrumento! Esto es algo que todos los músicos tenemos muy presente. Nos preocupamos de  conservarlo siempre en las mejores condiciones posibles. Desde el principio es importante ser conscientes de que la flauta va a necesitar que la cuidemos, pero…¿cómo se cuida una flauta?

Hay que limpiarla siempre después de tocar

Es necesario generar ese hábito en los niños desde el primer momento. Ellos son los responsables de cuidar su instrumento, así que no pasa nada si al principio necesitamos dedicarle más tiempo. ¡Con la práctica cada vez podrán limpiarla más rápido! Los adultos ayudarán o supervisarán en los comienzos y después ya se harán cargo ellos solos.

Hay que limpiar siempre la flauta ya que al tocar se va generando vapor de agua dentro del instrumento que se va condensando y se forman pequeñas gotitas que la humedecen. En el interior de la cabeza de la fauta hay un corcho que permite que esté afinada, y si no limpiamos esas gotitas, se irá pudriendo o llenando de moho y ¡no queremos que eso pase! La flauta también tiene unas zapatillas en las llaves  que presionamos con los dedos para producir las distintas notas. Si no limpiamos tanto el cuerpo como la pata de la flauta, esas zapatillas también se humedecerán y habrá que cambiarlas antes de tiempo. 

Para limpiar la flauta por dentro necesitamos un palito que suele venir ya en el estuche de la flauta y un trapo de algodón o gasa que enroscaremos alrededor y que nos va a permitir secar bien todo el interior del instrumento. Para limpiarla por fuera podemos utilizar una especie de gamuza que nos va a permitir que no quede ningún resto de suciedad o sudor.

Ten precaución con los cambios de temperatura y humedad

Hay que tener cuidado con dejar la flauta en un lugar con mucho calor o mucho frío. Nunca debemos dejarla al sol o cerca del radiador, tanto si está dentro como fuera del estuche y debemos evitar llevar la flauta en el maletero del coche ya que es un sitio en el que tanto el calor como el frío que se generan son bastante extremos y podría estropearse.

También debemos tener en cuenta si viajamos con la flauta a un clima más húmedo, como puede ser en las zonas de playa, que las zapatillas pueden empezar a hacer algún tipo de ruido por el cambio repentino o el mecanismo puede fallar y las llaves no suben y bajan como deberían. No pasa nada por tocar en un sitio con más humedad, pero hay que tratar de tenerla en el estuche siempre que no estemos tocando.

Si algo no va bien, consulta a tu profesor

A pesar de tenerla bien cuidada, cuando tenemos un instrumento durante muchos años, se pueden ir produciendo desajustes provocados por el desgaste que genera el uso a lo largo del tiempo. Consulta con tu profesor si algo no suena bien y este te dirá si es necesario que lo lleves a un luthier.

La escucha intensiva, ¡fundamental en el aprendizaje musical!


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Escuchar música es algo importante para todo ser humano, durante toda nuestra vida y en momentos y circunstancias de todo tipo… Sin embargo, cuando comenzamos a educar nuestro oído o a aprender a tocar un instrumento, la práctica auditiva se convierte en algo imprescindible. Por ello, nuestras clases están siempre llenas de ejemplos musicales, tanto en directo como a través de grabaciones de música de cualquier época, estilo o género.

En el caso de la Estimulación Musical Temprana (niños entre cero y tres años aproximadamente), la escucha de música fomenta el desarrollo de diversas funciones cerebrales, tanto auditivas como generales. Hemos conocido recientemente el proyecto estadounidense Nuryl, donde sus creadores nos explican los beneficios de la estimulación musical en bebés desde el embarazo hasta los dos años y nos ofrecen una aplicación para dispositivos móviles para llevar a cabo esta escucha intensiva de música.

Por otra parte, en las clases de Flauta Suzuki (con niños de a partir de tres años) utilizamos además un material creado especialmente para este aprendizaje: la grabación de las piezas del repertorio tocadas con la flauta acompañada por un piano y  la grabación de estos acompañamientos a parte. Para los alumnos Suzuki de cualquier instrumento, la escucha intensiva de este material es fundamental:
– Para la aprender el repertorio: los niños asimulan de oído y sin esfuerzo aspectos como la afinación, el ritmo o la estructura de cada pieza. Además, se familiarizan también con las piezas más avanzadas del repertorio, reconociéndolas después cuando escuchan a otros niños interpretarlas, por ejemplo. los niños pueden practicar con el cd cuando ya se han aprendido la pieza…
– Para practicar una pieza ya aprendida: pueden hacerlo con los acompañamientos de piano creados a tal efecto o también por encima de la grabación del instrumento.
– Para crear un ambiente idóneo para la práctica del instrumento, por ejemplo escuchando algunas piezas antes de empezar a tocar, mientras nos colocamos y montamos el instrumento.
– Para aumentar su motivación: cuando escuchamos piezas que nos agradan, ¡aumenta nuestro deseo de hacer música!

Independientemente de nuestra educación musical, mayores y pequeños podemos disfrutar de la música juntos, con distintos tipos de escucha según la situación:
– Escucha inactiva: aprovechando para deleitarnos y nutrirnos mientras hacemos otra cosa, ya que nuestro cerebro, aunque no nos demos cuenta, está procesando mucha información de ese material sonoro.
– Escucha activa: concentrándonos en lo que estamos percibiendo, por ejemplo cantando la letra de la pieza si la tiene, entonando las notas, soplando en la cabeza de la flauta o tocando un instrumento de percusión al ritmo, poniendo los digitación de las notas en el instrumento si las conocemos, o incluso leyendo la partitura simultáneamente…
– Escucha en concierto: sin duda esta es la audición más intensa, al disfrutar de la música en directo y compartirla con el propio intérprete, en el ambiente mágico que se genera.

Es muy bueno, además, escuchar música de distintos tipos, estilos y épocas, acostumbrándonos a valorar características muy diferentes en cada ejemplo y ampliando nuestra creatividad y parámetro musical. Os animamos a incluir un poco más de música en vuestro día a día, como una rutina saludable y placentera: en concierto, en el coche, en casa, haciendo deporte, relajándote… ¡Cualquier momento se hace mejor con música!

Talleres musicales en el embarazo, ¡conectando corazones!

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La música nos conecta con sentimientos que a veces son difíciles de expresar con palabras. Es un potente transmisor de emociones que forma parte de nuestro día a día y que  podemos aprender a utilizar para sentirnos bien.

Para las mamás, poder compartir  emociones a través de la música con el bebé que aún no ha nacido refuerza el vínculo ya existente entre ambos. En los talleres que llevamos a cabo realizamos diversas actividades unidas a la música y al cuerpo que nos permiten conseguir esa canalización de emociones. Estas actividades pueden ser compartidas con nuestra pareja o algún familiar o amigo cercano que quiera formar parte del proceso.

¿Qué aportan los talleres musicales en el embarazo?

  • Experimentar la relajación a través de distintas piezas musicales

Exploramos música que nos genera bienestar físico y mental con la que poder transmitir serenidad al bebé. Este percibe tanto la música como el bienestar que produce en la madre y asocia dicha música a la relajación incluso una vez haya nacido.

  • Aprender una forma de comunicarse con el bebé

Los ejercicios que realizamos en clase, se pueden realizar posteriormente en casa para seguir reforzando las sensaciones positivas que se transmiten al bebé. La música que se escucha y se canta durante el embarazo que ha generado positividad se puede utilizar después del parto ya que el bebé recordará esas sensaciones al escucharla de nuevo.

  • Compartir con otras embarazadas el proceso

Es un excelente lugar en el que poder relacionarse con otras futuras mamás  y sentir el apoyo y la ayuda del grupo.

Trabajamos canciones que son aplicables a la rutina del bebé y que serán un recurso más del día a día. Los bebés reconocen antes melodías que palabras y es por eso que pueden asociar la música a distintos momentos del día como la hora de bañarse, la hora de dormir o la hora de comer.

  • Iniciar una actividad que poder seguir compartiendo con el bebé cuando haya nacido

Después del nacimiento del bebé muchos padres quieren incluir la actividad musical en el día a día de sus hijos, seguir compartiendo con ellos los beneficios de la música que potenciará numerosas capacidades en ellos.

Nuestro próximo taller dedicado al embarazo tendrá lugar el próximo 2 de Abril en P&B, centro de apoyo a la maternidad y crianza, C/ Balandro 36 (Metro Alameda de Osuna)

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Si estás interesada en otras posibles fechas y lugares, puedes contactarnos en info@littlemusicalsteps.com. También ofrecemos talleres para bebés en los que podréis compartir la música con vuestros hijos, estimulando sus capacidades y disfrutando juntos.

 

La música se crea y se aprende en grupo

El grupo es importante en todas las etapas del aprendizaje musical, desde las primeras clases de estimulación temprana hasta nuestro perfeccionamiento en la edad adulta. El rol del niño va cambiando en las clases a lo largo de su desarrollo, pero el grupo siempre juega un papel fundamental en su formación musical y su crecimiento personal.

Una parte del aprendizaje musical se consigue a través de la práctica en casa, en el entorno familiar, pero hay otra que sólo se puede trabajar en el momento de la clase con los demás compañeros, donde el niño:

  • Se siente parte de la «orquesta» o conjunto musical: para un músico lo más bonito de su trabajo es tocar en grupo y sentirse parte de un todo al crear la música. Esta es la mayor recompensa al trabajo individual y la práctica del instrumento, y en el caso de nuestros pequeños, es una de las sensaciones más reconfortantes que podemos ofrecerles al crear música: hacerlo rodeados de otros niños y adultos y en un ambiente positivo y distendido, compartiendo la experiencia.
  • Escuchar y ver a otros niños: es fundamental para la motivación de los peques el poder ver a sus iguales cantar, bailar, tocar los instrumentos… Observar también cómo los demás aprenden y van mejorando a lo largo de las clases, o cómo podemos incluso ayudar a nuestro compañero de al lado en un momento determinado de la clase.
  • Entender los turnos: en las clases de música practicamos canciones y juegos en los cuales hay un turno para cada niño, a veces intercalados por estribillos o melodías. Así, aprenden a esperar su momento para intervenir cantando o tocando un instrumento y a escuchar a los demás
  • Compartir los instrumentos: el momento de reparto de los instrumentos de percusión es siempre emocionante para los peques. Siendo parte del grupo entienden que no siempre podrán elegir instrumento y que son los encargados de llevar una para ellos mismos y otro para su papá,mamá o acompañante
  • Socializar: son muchos los bebés en clase de estimulación musical que no van a la guardería todavía cuando comienzan a acudir a nuestras clases, así como niños más mayores que necesitan amigos o compañeros  con los que compartir la afición a la música y el instrumento

Practicar música es casi siempre una actividad social, tanto por el hecho de querer transmitirla hacia un público como por crearla con otras personas. Sólo participando de esta forma nuestros niños aprenden y disfrutan de verdad la música, creciendo con un sano sentimiento de grupo que les quedará para siempre.

¡Tocamos piezas de mayores!

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Los primeros pasos que dan nuestros pequeños flautistas en el repertorio del método Suzuki son a través de canciones infantiles y populares. Estas piezas  van siendo cada vez más complejas hasta que los alumnos se encuentran con las primeras piezas musicales del repertorio clásico, como son la Nana de Schubert o los Minuetos de Bach.  Les hace especial ilusión llegar a tocar estas obras porque saben que ya no son canciones de niños. ¡Ahora tocan piezas de mayores!

Con estas piezas empezamos a trabajar aspectos y conceptos musicales más avanzados que les serán de gran utilidad en su formación como intérpretes y como músicos en general.  Os dejamos algunas de las actividades que realizamos con ellos y qué pretendemos conseguir con ellas.

  • ¿Qué frase me toca?

La música, al igual que ocurre con los idiomas, está formada por frases que están organizadas dentro de un contexto coherente. Por eso, desde el principio las trabajamos en clase. Hacemos bailes con movimientos asociados a las distintas frases musicales de forma que sin saberlo, nuestros peques están desarrollando la capacidad de distinguirlas de forma natural. Por eso cuando son más mayores saben diferenciarlas con facilidad. Es un lenguaje familiar para ellos y es ahora cuando empiezan a ser conscientes y a deducir por ellos mismos cuando empieza y termina cada una.

En clase nos repartimos las frases musicales. Podemos asignar al alumno la que se repite más a lo largo de la pieza o si está en una fase más avanzada nos las alternamos. De esta manera potenciamos su concentración y asentamos el control sobre el lenguaje de la música.

VIAJANDO POR LAS TONALIDADES

Una novedad de las piezas más avanzadas es que no están siempre en la misma tonalidad. Aunque el Minueto esté en Sol Mayor, puede hacer un pequeño viaje a casa de una tonalidad vecina como Mi menor. Enseñamos a los alumnos a percibir cuando esto ocurre, tanto de oído (cambia el carácter) como a verlo en la partitura (aparecen sostenidos, bemoles o becuadros) y lo trabajamos en las clases colectivas tocando unos las partes en Sol Mayor y otros las partes en Mi menor.

Esto les ayuda en el desarrollo del oído armónico y la interpretación consciente. No tocan notas por tocar, sino que saben que cada pieza realiza un viaje y saben qué lugares van visitando en el camino.

TOCANDO CON EL ACOMPAÑAMIENTO

Al ser un método auditivo que se aprende de forma similar a la lengua materna, la audición habitual es de gran importancia. Para ello, los alumnos disponen de un CD en el que tienen todas las piezas del repertorio  para que lo vayan escuchando en casa de forma regular. De esta manera, los peques escuchan la música que después van a aprender y así las melodías ya forman parte ellos.

Además de este CD, tenemos otro con el acompañamiento de piano para todo el repertorio. Cuando ya se saben la pieza entera, pueden tocar con este acompañamiento en casa y fomentar así la regularidad del pulso, la afinación y sentirse preparados de cara a un concierto.

Su primer «Laura»

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En nuestros grupos de Baby Music son muchos los niños que comienzan a venir a clase sin todavía hablar. Por ello, el momento en que empiezan a decir sus primeras palabras es también emocionante y enternecedor para nosotras las profes. Morimos de amor el día en que llegan al aula, nos miran y sonríen como siempre, pero de repente, al acercarse, nos regalan el primer «lala», o sea, ¡el primer «Laura»! Y esque así nos llamamos nosotras dos…

Es un momento mágico, en el que aguantamos las lágrimas de emoción y nos damos cuenta de que somos personas importantes para el niño, quien poco a poco, clase tras clase, se ha ido acercando más a nosotras física y psicológicamente, hasta sentirse totalmente agusto en el aula y hacernos parte de su círculo de personas más queridas y cercanas. Nuestra actividad y la música en general son muy importantes en su vida y le están haciendo crecer, ayudándole también en su desarrollo personal y afectivo.

En muchos casos, también con los alumnos más mayores, se crea un vínculo cercano más alla del de profesor–familia en la clase, por el hecho de trasladar la música desde el aula a la rutina familiar, convirtiéndola en algo personal y especial.

Nosotras enseñamos, pero también aprendemos todos los días de los pequeños, que, como todos sabemos, tienen una imaginación sin límites y son absolutamente sinceros: nos transmiten lo que les gusta o lo que no, lo que entienden mejor o peor o cuáles son sus momentos favoritos de la clase… Y, por supuesto, aprendemos de los papás y mamás, que también nos transmitís ese feedback de lo que pasa el resto de los días de la semana en que no nos vemos, de lo que os cuentan los niños, y vuestra propia ilusión por nuestras clases.

¡Todo esto da sentido a nuestro trabajo, nos ilusiona y motiva y nos carga las pilas para seguir aprendiendo, mejorando y haciendo más música!